26 de diciembre de 2010

Here I go again!

Hola a todos,
He vuelto! Mi nuevo blog es http://elblogdematina.blogspot.com/. ¡Los espero!

4 de agosto de 2010

Bye bye

 Barranquilla, Agosto 4 de 2010


Hola a todos,

Escribo solo por tener la decencia de despedirme. Fue una experiencia muy bonita la que viví aquí, pero definitivamente ya no fluye, no me fluyen las palabras. 
Gracias a los que están,a los que estuvieron, a los que estarán. De ustedes, amigos bloggeros, aprendí mucho, y seguiré aprendiendo, porque que me vaya no quiere decir que no los siga leyendo.
A lo mejor, y ahora que escribo lo siento aún más intenso, regrese, depronto un día de estos me levante sabiendo una historia de un sueño y me de la oportunidad de escribirla.
No dejaré de escribir. Me dedicaré a leer un rato (eso espero) y cuando esté lista, aquí estaré de nuevo.
Un abrazo enorme para todos.

María Cristina

18 de julio de 2010

El gran estímulo

Hoy empecé a leer un texto que decía así: "Todo libro parte de un estímulo y, tras haber elegido el interlocutor ideal, se desarrolla en el contexto que lo hace posible". La frase hizo eco en mí, después de leerla más de 5 veces, llegué a una fase de reflexión y me pregunté cuál era mi estímulo para escribir en el blog, quienes son los interlocutores ideales y además de si la Internet hace parte del contexto perfecto para hacerlo posible.
Siempre me he hecho esa pregunta, he oído a varias personas hacerla y he visto responderla a otros tantos ¿Por qué escribir? Podría dar una razón casi cósmica, fatalista y hasta de carácter filosófico, pero tratando de hacer conscientes mis actos y analizándolos he llegado a la conclusión de que lo hago por me gusta, es como cuando uso ropa negra o pido helado de arepique. Ver cómo se organizan las palabras y lo párrafos, darle cierto ritmo a la composición y buscar la manera de hacerlo divertido, me encanta. Pienso qué escribir, estoy casi que todo el tiempo observando detalladamente cada cosa durante el día para llegar, sentarme frente al computador y redactar textos que hacen parte de mi entrenamiento para cumplir el sueño de escribir para una revista. No sé quien me lee. Tengo una cuenta en Google Analytics que mas o menos me da una idea de cuántas personas entran a diario, de dónde son y los minutos que duran visitando el sitio, también los comentarios ayudan, además tengo amigos que me lo dicen personalmente. Ahora bien, ¿Son mis lectores ideales? Lo son si llegan con ganas de leer, todo se basa, para mi opinión, en querer y creo que así pasa, nadie llega aquí obligado, cualquiera que sea la razón está relacionada con el gusto propio y eso hace que la Internet sea un buen medio, además porque le puede llegar a mucha gente y eso lo hace fantástico, algo que hace unos años ni se imaginaba en la vida civil.
El gran estímulo es único, pero todos los días van llegando estímulos pequeñitos dentro él, que han hecho que todavía siga escribiendo, tanto para mí, porque soy mi lectora número uno, como para los que ahora tienen sus ojos sobre estas letras.

http://www.ciencia101.com

21 de junio de 2010

Lluvia

Llueve esta noche y en la tarde pasó lo mismo. Me siento rara, este lugar es de sol y brisa, es casi un verano eterno, en Barranquilla llueve poco. Cuando el cielo se pone gris y empiezan a caer las gotas de agua podría jurar que no estoy aquí, pero miro a mi alrededor y entonces, sus calles y edificios me lo recuerdan. La intensidad de la luz también determina cómo son los espacios, por eso las noches tienen cierta magia, lo que pasa cuando llueve en la mañana o en la tarde es que no sé qué cosa es, teoricamente no es noche, pero tampoco de día porque no funciono como tal: la pereza me invade, es que la lluvia la relaciono directamente con sábanas, aunque al ambiente le faltaría un poco de negritud para ser perfecto. Por eso cuando llueve aquí y el cielo se viste de colores grisáseos, no me siento en este lugar, la lluvia también me obliga a hacer ciertas cosas, mas allá de no hacer nada, como cargar con un paraguas o saltar para cruzar arroyos, eso lo hace aún más raro. Cuando llueve en Barranquilla no estoy aquí. No estoy aquí porque sencillamente no es lo que yo creo que es, lo que me dice mi memoria sensorial no coincide con lo que está pasado.

http://missbathory.wordpress.com

15 de junio de 2010

Escaleras

Vivo en el apartamento 405. Todos los días de mi vida subo (y bajo), por lo menos, 3 escaleras. Recién nos mudamos a este lugar me quejaba, no entendía porque al arquitecto del conjunto no se le ocurrió instalar un ascensor, ahora es parte de mí, subir al cuarto piso lo encuentro normal, mis piernas, mis brazos, mi miente y mi cuerpo se han acostumbrado paulatinamente a ello, he calculado el tamaño de los escalones, conozco el lugar estratégico para poner mis manos, sé exactamente donde tengo que pisar para no caerme al dar la vuelta, puedo andar por ellas en sandalias, tenis e incluso tacones. Subir escaleras con agilidad y sin cansancio ha sido cuestión de tiempo, como todo en este mundo, hace una semana leía en una famosa revista nacional que los genios no existen, su éxito reside en las horas de práctica que le dedican a lo que hacen. El tiempo es el gran causante de muchas cosas, agregando que es importante ser constante y disciplinado, ya sea porque nos toca, como es el caso de las escaleras, o porque nos gusta. Con el pasar del tiempo se olvida o se aprende, o puede ser solo lo último, cada cosa que aprendemos se va superponiendo y es eso lo que llamamos olvido. El tiempo es el gran remedio para los dolores y la gran encubadora también de cosas buenas.

11 de junio de 2010

Re: Huesos

Esteban Dublín me ha escrito esto como un comentario a la entrada anterior:

Querida Maria Cristina:

Hace un buen tiempo ya, entraste a leer los cuentitos y te inscribiste en la sección de Seguidores. Sin saberlo, quizás, inmediatamente pediste un cuentito para ti. Hoy, después de tanto tiempo, el cuentito está publicado en mi blog.

Gracias por confiarme tu nombre.


Después de ver el comentario me fui a su blog y he quedado sin palabras después de leer su microcuento que dice:

María Cristina Ibarra tiene mil canciones incrustadas en los huesos. Es por eso, tal vez, que disfruta fracturándose. Porque cada vez que uno de sus simientes se quiebra, en lugar de sonar crack, como debería ser, se escucha una composición completa y detallada que deleita sus oídos. Esta noche se espera una tragedia. María Cristina muere por escuchar una sinfonía. 

Como dato curioso tengo que decir que esto de las mil canciones nació después de jugar un rato con las iniciales de mi nombre (MCIH). 

Un saludo gigante para Esteban y a todos ustedes por leerme. 

31 de mayo de 2010

¿Quieres ser mi novia?

Cada vez que no hay tema de conversación en un grupo grande se termina hablando de los programas de televisión de cuando se era niño o de lo que se jugaba al aire libre y entonces entra la crítica de que los niños de ahora no hacen ejercicio, que se la pasan jugando en el computador, que los padres están criando seres sedentarios. Dentro del periodo de mi niñez jugué muchas veces con mis amigos: nos levantábamos a las 8 de la mañana a montar bicicleta, luego nos íbamos a la casa a almorzar y de nuevo a las 4 de la tarde estamos listos con tiza en mano para jugar al fusilao’. Tengo que confesar que a estos juegos iba por un niño que me encantaba, realmente no entendía mucho eso de la atracción física, pero lo que sí sé es que me gustaba verlo y estar con él así fuera a metros. La primera vez que lo vi él estaba jugando fútbol, el muy torpe me pegó un balonazo en la pierna y yo muy orgullosa y haciéndome la dura, no boté una sola lágrima –“No te preocupes”, le dije, y literalmente fue así, él siguió jugando y yo seguí mi camino. Entre juegos y juegos no recuerdo cómo me enteré que yo también le gustaba, entonces supe que vendría algo más, lo sabía y lo esperaba también. Una noche después de la cena llegué a la casa de una amiga con un vestido nuevo, el pelo suelto y unas sandalias color marrón que me había regalado mi madre, él estaba sentado en la puerta de la casa de esta amiga como esperándome, me llamó y me dijo –“Ven que tengo que decirte algo”, nos fuimos a la vuelta de la casa, me tomó las manos y me preguntó: “¿Quieres ser mi novia?” otra vez haciéndome la dura y creyendo que era mejor decirle eso le respondí: “Déjame pensarlo”. Pasaron algunos días y yo sin responder, una noche y después de que mis amigas se cuadraran con otros de mis amigos, le dije que sí y ya no sabía qué hacer: si tomarle la mano o no, si llamarlo a su casa o no, si salir a jugar o no, y entonces opté por el no y un día lo llamé y le dije que mejor dejáramos las cosas así. Nunca lo besé, nunca me besó, es más pensaba que los besos eran algo absurdo, no entendía exactamente cuál era la función del contacto físico, todo se basó más bien en la idea de seguir a los más grandes.
Esta historia no la cuento cuando me pongo a hablar del escondido y de los juegos al aire libre, ahora y estando aquí en Montería, me vienen muchas de estas historias a la cabeza. Tiempo después me encontré con aquel niño, ya un poco más grandes y aterrizados, me preguntó por qué le terminé y no supe qué decirle, ahora lo pienso y creo que fue cuestión de manejo, aún no aprendo estas cosas y esto pasó hace más de 10 años.

25 de mayo de 2010

La ley del deseo

El sábado pasado entre una palabra y la otra en el lugar donde estábamos sonó Debajo del puente de Pedro Guerra, la canción me trae recuerdos y dentro de esos recuerdos más canciones, como que a mis amigos también, porque me preguntaron si conocía Deseo, en ese momento no supe qué responder, a decir verdad no me aprendo el nombre de las canciones que escucho y menos oyéndolas en las listas de reproducción de Youtube.
La canción es bastante particular  habla de la Ley del deseo, en palabras de Pedro significa que: "De repente tenemos la sensación de que queremos algo con mucha fuerza, nos volvemos locos por conseguirlo y cuando lo tenemos, se nos quitan las ganas de todo." Parece que se disfruta simplemente el reto, el reto de lograr algo que puede ser imposible o puede ser la ceguera que a todos nos ataca o quien sabe qué cosa, tan complejos somos los seres humanos que todo puede ser cierto. ¿A quién no le ha pasado? Cuando se prueba ya no se quiere o cuando eso está ahí justo al lado, lo rechazamos, el deseo es tan volátil como ciertos átomos, a veces está y se queda, otra veces simplemente llega y se va.

23 de mayo de 2010

H-Sao en Barranquilla



Cada vez me doy más cuenta de la influencia extranjera que hemos tenido como región Caribe, tanto del exterior, y en este caso muy específico me refiero a los Estados Unidos, como de otras regiones del país. Supongo que es un proceso normal, entonces vas a países como Panamá y Cuba y te encuentras a un mulato que se “come” la S cuando habla y vienes a Barranquilla y de pronto ese golpeado no se siente tanto, es como si desde Centroamérica hasta la Patagonia hubiera muchos matices, como una degradación de colores.
Ayer me sentía más negra que nunca oyendo a H-sao en vivo, un grupo de Chad (África Central) que se radicó en Canadá y que vino a Colombia a celebrar el día de la Afro-colombianidad. Son 6 jóvenes los que componen el grupo, vinieron 5: Guitarra, piano, bajo, batería y voz, tengo que aclarar que los 6 cantan, hacen un sexteto increíble y además bailan, la chica, Taroum, la única mujer del grupo logra unos movimientos de cadera que no le envidia a nadie, ella me trajo muchos recuerdos de Montería, me imaginada a Elvira, la joven que le ayudaba a mi mamá con las labores de la casa, en el escenario, fácilmente esta chica podría ser cualquiera de aquí, y es que somos una mezcla de tantas razas y eso se evidencia en nuestra música tradicional, la cumbia, por ejemplo, no es más que una combinación de culturas, todavía no comprendo por qué existe discriminación en estas tierras si somos negros también, además la fisionomía de ellos como africanos, es muy parecida a la nuestra, narices chatas, piernas y brazos gruesos, ojos pequeños, lo que realmente me cuestiono y critico es el estereotipo de hombre y de mujer tan gringos que nos han metido en la cabeza, son prototipos inalcanzables y esto es lo que hace que tantas personas se sometan a cirugías. La belleza debe regirse por criterios muy personales, lo que pasa es que nos dejamos afectar por presiones sociales, por lo que nos dejó la Colonia y esa tendencia a no querer y a no aceptar lo que somos.

18 de mayo de 2010

¡Celos, celos, benditos celos!

Los celos son una cosa jodida. Entiéndase jodida como algo complicado, complicado en el sentido de que no sé sabe cual es el límite entre ser un celoso bien y ser un celoso mal. Yo diría que un celoso(a) bien es aquel que le da un codazo a la pareja cuando está viendo a otra, que le pregunta sobre sus amigos y amigas, que está pendiente y que le basta la palabra, un celoso(a) mal sería aquel que quiere saber siempre dónde está la pareja, con quién, qué están haciendo, aquel que le pide comprobaciones del lugar donde se encuentra, como por ejemplo: "Si verdaderamente estás en la casa cierra la puerta y prende el televisor" y si el sonido de la puerta no concuerda con el que está en la memoria del celoso(a) mal y si el tiempo que se gastó entre cerrar la puerta y prender al televisor no es aproximado a lo que se gastaría normalmente una persona caminando esa distancia, entonces vienen los problemas.
Hay personas que dicen que el que no cela no quiere, me pregunto ¿Esto será cierto? ¿No se trata más bien de una creencia inconsciente, o tal vez consciente, de que nuestra pareja nos pertenece? Indiscutiblemente los celos nacen de la inseguridad, conozco parejas que solo uno de los dos es celoso, porque el o ella misma ha demostrado suficiente amor para que al otro no le den celos, también son desconfianza, los antecedentes pesan: o le fue infiel o tiene un pasado turbio, el tipo es mujeriego o la mujer es una piiiiiii.
Sean malos o buenos, porque estoy totalmente segura que a todos nos gusta que nos celen, en algún momento hemos sentido celos, hasta de la mujer más fea de la cuadra, al fin y al cabo una dosis de picardía no le cae mal a una relación, teniendo en cuenta que la palabra está muy de moda en este país por estos días.