Toda la vida he intentado levantarme tarde, de hecho lo he logrado muchas veces. Hay vacaciones en las que las 10 de la mañana se convierten en 10 de la madrugada, y en las que la 1 de la madrugada son, para mí, las 12 del mediodía. Todo pinta muy bien algunos veces, pero, no sé qué diablos le entra a ciertas personas al cuerpo, que verme dormida a esa hora es peor que el terremoto de la zona cafetera, que la tragedia de Armero y que la muerte de Michael Jackson juntas. ¡Siempre hay una bendita excusa para levantarme!. Definitivamente no pueden ver a un pobre acomodado: cualquier cristiano se confabula con cualquier otro cristiano para levantarme temprano todos los días que quiero (y puedo) levantarme tarde.
No sé qué me pasa, parece que tengo que pagar una condena, no sé a quién no dejé dormir en la vida pasada, no sé qué fuerza extraña me persigue, ni cuantas personas conspiraron para que este cadáver que escribe tuviera que levantarse todos los días tempranito, no lo sé, el hecho es que las veces que intento que mi mañana se convierta en madrugada, son escasos. A esto le debo mis ojeras, mis dormidas en cine, mis bostezos a las seis de la tarde, etc., etc., etc.
En mi lucha contra el mundo, a fin de acabar con mis levantadas temprano (tengo que aclarar que cuando digo ‘temprano’, no son las 5 am, son las 7am, hay personas que se despiertan a las 4, no sé qué bicho extraño les picó) he intentado de todo: apagar el celular, ponerle seguro a la puerta de mi cuarto y además instalar un letrero que dice NO MOLESTAR, pedirle a cada una de las personas que viven en la casa que no me despierten, dormir con música para evitar el ruido de afuera, y otras tantas, pero es que definitivamente, ¡no se puede!. Cuando no es el celular, es el citófono, cuando no es el citófono es el timbre, cuando no es el timbre es el vecino que está instalando un cuadro y cuando no es el vecino instalando un cuadro, es el calor. Entiéndase que es una cadena perpetua, creo que abriré un grupo en Facebook pidiendo consejos para dormir, se llamaría algo así como "Tips para despertarse tarde cuando los demás no quieren" o algo como "Consejos para matar al vecino" o "Como hacer que tus amigos no te llamen a la hora de la siesta", porque esa es otra, ¡me gusta hacer siesta!, de hecho, soy de una familia de siesta como muchas familias colombianas, lo diferente es que en mi casa me enseñaron que es de muy mala educación llamar por teléfono al mediodía, es una total falta de respeto ¡No lo hago! ¡Nunca! y lo siento Drexler, pero eso de que "cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da" no va conmigo, yo no llamo, pero a mí sí me llaman, muchos conocen mi agradable voz de travesti:
-¿Aloooó?
-¿María Cristina?
-Sí, con ella
-¿Te desperté? (Es ahí donde uno piensa: ¿Le digo que si o que no? y finalmente uno dice que sí porque es imposible disfrazar la voz.
-Sí, me despertaste.
-¿Estabas dormida?
-Siiiiii, estaba dormida.
-¡Ay! ¡Lo siento! Sigue durmiendo...
“Sigue durmiendo”, por más que quiera seguir durmiendo y que la otra persona le ponga una vela a todos los santos boca abajo, ¡no puedo seguir durmiendo!, y ese es mi gran problema, una vez me despiertan, ya no puedo dormir más.
Todo esto que escribo lo hago con el único fin de que por lo menos si a alguien le pasa lo mismo me lo haga saber para no sentirme sola en este mundo, no podemos vivir en un planeta lleno de tanta injusticia social. Y si toca poner un aviso parroquial, decirle al payaso tín tín, contactar a la Madre Teresa, informarle a todos los chazeros, mandar a hacer mil volantes, contratar un carro-valla, poner un letrero en la Olaya Herrera, recomendarle, pedirle y preguntarle a todos los taxistas para poder dormir mejor, ¡lo hago!, porque si no es de salvar vidas, es de salvar sueños.